Ko Phayam, sonrisas y mariposas.

De boca de otros mochileros, entre Chang y Chang (cerveza thai), conocimos el siguiente destino que parecía cumplir nuestras expectativas de relax y contacto con la vida autóctona.

Un inesperado descubrimiento.

Unos días más tarde, después de un ferry, un largo recorrido en bus y una lancha rápida a última hora del día, conseguimos llegar. Nos encontramos con una isla sin ruidos, alejada de las masas, con apenas alguna carretera de cemento para unas cuantas motos.

Una isla en la que convivían lugareños, una preciosa vegetación autóctona y miles de mariposas gigantes de colores imposibles. De fondo, un armónico paraje bañado por playas que nada tenían que envidiar a esas otras famosas islas del país. Y además, allí apenas llegaba cada día algún foráneo perdido como nosotros seguramente en busca de tranquilidad.

Ko Phayam - el mapa infinito

Relax y más relax.

Fue durante aquella estancia donde por fin relajamos cuerpo y mente, consiguiendo evadirnos del mundanal ruido. Cuerpo, gracias a los increíbles masajes. Y mente, por nuestra estancia en una barata cabaña a pie de playa .

Thai Ko Phayan fue sin duda un antes y un después en nuestro paso por Tailandia, un reencuentro con aquella sonrisa local de la que algún día escuchamos hablar y que sentimos que aun seguía viva en algunos recónditos lugares de aquel gran país.

Ko Phayam isla - el mapa infinito